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Crónica de una Ruta muy salada

Crónica de La Ruta de la Sal 2018

Esta Edición de la Ruta de la Sal ha sido especialmente dura y táctica. Nautic Ocean ha estado presente como ya viene siendo habitual con un total de 16 tripulantes dispuestos a darlo todo repartidos en el velero Diana, un Elan Impression 40′ del 2017, y el Marine Spirit Four, un Hanse 455′ del 2017 y liderados por sus respectivos patrones, Miguel Russa, y Víctor Martí.

Pero como los verdaderos protagonistas en todos nuestros viajes en velero son los sufridos tripulantes, ahí va el relato de sus experiencias plasmado en sus cuadernos de bitácora:

Carlos Furne, tripulante del Diana
El pasado día 29 dió inicio la Ruta de la Sal 2018 a bordo del Diana. Un precioso Elan Impression de 40 pies, de Nautic Ocean, en el que iniciamos esta bonita aventura.
Con una tripulación de 8 regatistas iniciamos la salida a las 11 de la mañana con viento de 5-6 nudos de levante y rumbo a Ibiza.
Decidimos costear hasta Tarragona con la esperanza de encontrar un Mistral que nos ayudara en nuestra singladura. El esperado mistral no llegó pero el viento fue rolando y en la madrugada nos vimos sorprendidos por fuertes vientos de poniente que hizo ponernos a prueba y exigir lo máximo de cada uno de nosotros.
Con la máxima atención puesta en la mar y disfrutando de estos momentos de trabajo y lucha contra los elementos, llegamos a destino al atardecer con la satisfacción e ilusión del trabajo bien hecho.
A nuestro regreso hacia Barcelona,  pudimos disfrutar de la visita de los delfines jugando en nuestra proa y despidiéndose de nosotros hasta el año próximo, que esperamos volver a participar en la Ruta de la Sal 2019.
Recomendar a todo aventurero esta regata a bordo del Diana y con Nautic Ocean pues disfrutaréis de un magnífico velero y un capitán muy profesional.
Carmen Miravalls , tripulante del Marine Spirit Four
Soy viajera…lo confieso es uno de mis “mejores” vicios. Mi propósito es descubrir un rincón nuevo cada mes, y procuro no repetir salvo que me haya quedado alguna “espinita” clavada en alguno que haya visitado ya.
Cada viaje es una experiencia, pero hay uno en el que se materializa la máxima del viajero: lo importante no es el destino, sino el camino a recorrer.
Estoy hablando de la Ruta de la Sal, que he repetido este año, y que trataré de repetir cada uno de los años que pueda, porque cada travesía es irrepetible.
Una ruta de sensaciones, de compañerismo, de solidaridad, de esfuerzo y de recompensa, a la que se suman la incomparable emoción de navegar acompañados del sol, los delfines, la luna, y este año, vientos de más de 30 nudos que pusieron a prueba nuestro espíritu marinero.
Han sido cuatro días en los que cada momento evoca un recuerdo en el que se han de involucrar mis cinco sentidos.
Gracias a todos por hacer un año más una Ruta de la Sal inolvidable.
¡Buena proa a todos!
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